El sistema financiero comenzó a colapsar, la forma de mantener la convertilidad era tomando deuda externa, el día que dejaron de prestarnos explotó el sistema.
Mientras la gente golpeaba las cortinas de los bancos, los grupos empresarios tenían dólares en efectivo fuera del sistema financiero local. Cayó De la Rúa empecinado en no devaluar, mantener el 1 a 1 como había prometido en campaña. Fue así que comenzaron los saqueos y cacerolazos, el 20 de Diciembre, y la salida en helicóptero de la Casa Rosada, el peor final. Prueban presidentes hasta que llega uno que se compromete a devaluar y pesificar las deudas; Duhalde, quien paradójicamente había perdido las elecciones contra De la Rúa, era el candidato de las empresas.
Las deudas se pesificaron 1 a 1 y el banco debía devolver los depósitos a $1,4 por dólar, esto se llamó pesificación asimétrica, el Estado se hizo cargo de la diferencia entregando bonos a los bancos. Posteriores modificaciones permitieron una conversión de deudas en moneda extranjera más amplia, generando una importante licuación de pasivos de empresas, financiadas por el gobierno nacional. Digamos que con menos de la mitad de los dólares saldaban la deuda con el sistema financiero, 50% de ganancia en dólares.
Ganan los mismos sospechosos de siempre, como con el Correo, esperemos que en esta no salgan impunes como están acostumbrados a hacerlo.

